jueves, 6 de mayo de 2010
Dios aprieta pero no ahorca?
Esta frase me dispara un montón de cuestiones sobre mi vida y sobre la de los demás.
No es de tinte religioso esta entrada (si, otra vez esta palabra blogger ja!), es más bien de tinte cotidiano. Porque cuantas veces nos sentimos ahorcados, mil, dos mil, siempre ahorcados? Estamos ahorcados con la guita, ahorcados por un ex amigo, ahorcado por una ex “amiga”, ahorcados por nuestra profesión y por no tenerla, ahorcados por el transito, ahorcados por esa respuesta que tenemos que dar y te matan las dudas.
Entonces ahí, ahí no viene la frase... por que nos llamamos a desoírla. Y claro, te mata el miedo, los compromisos, la responsabilidad, la culpa, la ansiedad, lo que sea, pero un día viene un moncho te dice –“quedate tranquilo, Dios aprieta pero no ahorca” – -“Bueno, si no aprieta entonces que me saque la morza de la cabeza!”- Y listo, perdiste. Cuando te diste cuenta se duplicaron tus pesares, tus problemas. Chau, cagaste!
Después, cuando todo se tranquilizó, cuando todo se solicionó, cuando hasta incluso todo mejoró, el mismo moncho, con su dedo cargado de victoria, te apunta y te dice: -“ viste boludo, te dije, Dios aprieta pero no ahorca”-. Claro, para este momento pensas que tenía razón, porque se arregló todo.
Lo que me lleva a pensar: porque no podemos tener Fe? La religiosa o la que sea... Vos crees que hay algo más allá? O más acá? Crees que las cosas en algún momento se pueden nivelar?... No es nuevo esto que digo pero, que tal si en ese momento que estamos tapados de negatividad pensamos que no todo tiene que ser así siempre y nos entregamos al cambio, a mover los planetas de lugar.
Estaría bueno que esto me pase.
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